Los legendarios toros sevillanos protagonizaron un encierro veloz y limpio, marcado por su tradicional vuelta al ruedo antes de entrar a toriles. Ocho corredores resultaron heridos por contusiones, cuatro de ellos trasladados a hospitales.
Pamplona vivió este lunes uno de los encierros más esperados de las fiestas de San Fermín 2026 con la presencia de los míticos toros de Miura, que recorrieron las calles del casco antiguo en apenas dos minutos y 34 segundos, protagonizando una carrera de gran velocidad, emoción y nobleza que concluyó sin heridos por asta de toro.

La manada salió compacta desde los corrales de Santo Domingo, encabezada por los cabestros, que guiaron con firmeza a los astados durante los primeros metros del recorrido. Desde el inicio quedó patente la potencia de los toros sevillanos, cuya velocidad obligó a los corredores a exigirse al máximo, provocando varias caídas en la empinada cuesta de Santo Domingo.
Uno de los momentos de mayor tensión se vivió al comienzo de la calle Mercaderes, cuando uno de los toros tropezó con el empedrado y quedó momentáneamente rezagado. Aunque esta situación suele incrementar el riesgo para los corredores, el astado recuperó rápidamente el equilibrio y continuó su trayectoria acompañado por un cabestro, sin realizar ningún derrote ni buscar a los mozos.

La siempre delicada curva entre Mercaderes y Estafeta volvió a superar la prueba con limpieza. Los Miura mostraron la seriedad y nobleza que caracterizó este encierro, permitiendo que numerosos corredores experimentados protagonizaran largas y espectaculares carreras en la recta de Estafeta, una de las imágenes más destacadas de la mañana gracias a la menor afluencia de participantes respecto al fin de semana.
En el tramo final, cuando parecía que la manada iba a completar el recorrido en poco más de dos minutos, los toros sorprendieron con un gesto que durante décadas fue una de las señas de identidad de la legendaria ganadería sevillana: antes de entrar a toriles, dieron una vuelta completa al ruedo para reagruparse con el ejemplar que había quedado retrasado durante la carrera. Hacía años que esta característica estampa de los Miura no se veía en San Fermín.

El balance provisional dejó ocho personas lesionadas, de las cuales cuatro requirieron traslado hospitalario, todas por contusiones o traumatismos derivados de caídas y montones registrados durante el recorrido. Ningún corredor sufrió cornadas ni heridas por asta de toro.
Además de su espectacular comportamiento, los toros de Miura volvieron a imponer respeto por sus dimensiones. Los seis ejemplares lidiados superaron los 600 kilogramos, siendo hasta ahora los más pesados de toda la Feria del Toro 2026. Gaditano y Decoroso encabezaron la báscula con 635 kilos, seguidos por Merecido (630), Mochuelo (615), Famoso y Andaluz (605). Todos ellos presentaron la clásica capa cárdena, con predominio de tonalidades oscuras que acentuaron aún más su imponente presencia.

Con este séptimo encierro, Miura volvió a hacer honor a su prestigio centenario, ofreciendo una carrera vibrante, rápida y de enorme intensidad que quedará entre las más recordadas de San Fermín 2026 por la velocidad de la manada y el simbólico regreso de su tradicional vuelta al ruedo.








