Diego San Román fue el triunfador absoluto de la primera corrida de la temporada en la Plaza Monumental de Mérida. El torero queretano cortó tres orejas —una a su primero y dos al segundo— y abandonó el coso a hombros después de sostener sus faenas sobre la quietud y el valor ante un encierro de Boquilla del Carmen.
La función congregó tres cuartos de entrada en una tarde soleada, acompañada por algunas ráfagas de viento. Se lidiaron seis toros de Boquilla del Carmen, bien presentados y con fondo de calidad, aunque limitados de fuerza, además de uno de Fernando de la Mora que André Lagravere “El Galo” regaló como séptimo.
San Román anunció sus intenciones desde su primera intervención. Recibió con ajustadas gaoneras a un toro que tuvo mayor movilidad que los anteriores y después construyó una faena exigente por ambos pitones. El queretano acortó las distancias, toreó en terrenos comprometidos y cerró con un desplante antes de ejecutar la suerte suprema. Cortó una oreja y hubo petición insistente de la segunda.
El momento culminante llegó con su segundo, un ejemplar de 600 kilos, alto de agujas y de embestida inicialmente incómoda. San Román permaneció firme, soportó los primeros viajes descompuestos y fue imponiendo la muleta hasta conseguir que el toro se entregara. Las series ganaron longitud y trazo conforme avanzó la faena, mientras desde los tendidos surgía el grito de “torero”.
Una estocada certera aseguró la concesión de las dos orejas y la salida a hombros. El balance —oreja con petición y dos orejas— reflejó también la capacidad del queretano para resolver dos lidias distintas: una primera basada en aprovechar la movilidad y otra en dominar gradualmente a un toro de mayor peso y exigencia.
Sebastián Castella se marchó con palmas y ovación. Su primer toro tuvo nobleza, pero careció de fuerza; el segundo fue tardo y punteó los engaños. “El Galo” recibió palmas en sus tres actuaciones y sufrió una voltereta sin consecuencias ante el segundo de su lote. La apertura dejó así un nombre propio y una referencia deportiva clara para el resto de la temporada emeritense: Diego San Román.








