No es un secreto, pero el asunto exige cautela. Morante de la Puebla continúa deshojando la margarita de su posible reaparición mientras la temporada 2026 comienza a tomar forma y las empresas ultiman combinaciones que, por ahora, siguen sin encontrar un eje definitivo. El nombre del torero cigarrero, sin embargo, no figura aún en ninguno de los carteles ya conocidos.
Olivenza y Fallas han presentado sus avances; Madrid, con las combinaciones prácticamente cerradas, hará oficial su feria en la gala de Las Ventas prevista para el próximo 5 de febrero. En Sevilla, el escenario es distinto. José María Garzón, en pleno estreno como empresario de la Real Maestranza al frente de Lances de Futuro, apura los plazos con la vista puesta en una decisión que puede marcar el primer abono de esta nueva etapa.
El propio Garzón ya habría comunicado a Fiestas Mayores su intención de presentar los carteles los días 9 o 10 de febrero, en una gala que se baraja celebrar en FIBES y que debería adelantarse al Miércoles de Ceniza, que este año cae el 18 de febrero. Pero nadie ignora que el empresario aguarda aún la última hoja de esa margarita antes de cerrar el núcleo duro del abono sevillano.
La incógnita es clara: ¿dónde podría encajar Morante? El abono permanece abierto para él, aunque desde su entorno se desliza que no parece factible una reaparición a corto plazo asumiendo la responsabilidad simbólica de anunciarse en Resurrección o en los festejos centrales de abril. La retirada anunciada el pasado 12 de octubre en Madrid tiene un peso específico que no admite frivolidades. Los gestos solemnes, en el toreo, exigen coherencia.
Eso no impide que se contemplen otros escenarios más adelante. Una agenda más medida, lejos de la primera línea que sostuvo en 2025 con una entrega tan generosa como exigente, podría abrir la puerta a citas señaladas en la segunda mitad del curso. Corpus, San Miguel o fechas aún por definir siguen sobre la mesa, siempre que las circunstancias —personales y profesionales— lo permitan.
En este contexto, durante la rueda de prensa celebrada el pasado 12 de enero, el periodista Álvaro Acevedo deslizó una combinación sin viso oficial pero cargada de simbolismo: Morante junto a Juan Ortega y Pablo Aguado en la corrida del Corpus, una fecha que Lances de Futuro aspira a recuperar como hito del calendario sevillano. La idea está en el aire; su viabilidad, por ahora, pertenece al terreno de la conjetura.
Mientras tanto, la Maestranza también aguarda otros ritos. La presentación del cartel pictórico que encarga anualmente la Real Maestranza no debería demorarse. Portal Taurino avanzó recientemente que la corporación habría optado por prescindir del galerista Pepe Cobo y confiar la asesoría artística a Fer Francés, en un nuevo intento de equilibrar arte contemporáneo y tauromaquia dentro de su consolidada pinacoteca.
Más allá del caso concreto de Morante, el debate de fondo es inevitable. Las empresas no pueden supeditar toda la arquitectura de las ferias al regreso de un solo torero. El reinado del genio de La Puebla no es eterno; está condicionado por la edad, el desgaste y por las particulares circunstancias personales que han acompañado su trayectoria. La primera línea del escalafón necesita renovarse, abrir espacios y asumir riesgos si quiere evitar el inmovilismo.
2026 se presenta como un punto de inflexión. Con o sin Morante, la temporada exige aire nuevo y decisiones valientes, incluso a costa de incomodar a un público acostumbrado a nombres consolidados. En ese sentido, sí parece haberse alcanzado un punto de no retorno.
Mientras Sevilla espera, Morante se encuentra inmerso en los preparativos de las fiestas de San Sebastián, junto a su inseparable Pedro Marques. Encierros, novilladas y ambiente popular marcarán su primer gran baño de masas tras la emotiva despedida del 12 de octubre. Quizá entonces, encomendado al santo de los venablos, la decisión esté tomada.
La empresa, por su parte, mantiene una postura de respeto absoluto. Garzón lo dejó claro recientemente: “Hay que ser prudentes con él. Está pasando un momento delicado y no se le puede presionar. La contratación depende únicamente de Morante de la Puebla”. Una afirmación que resume el estado de la cuestión.
Los plazos aprietan. En apenas dos semanas, Sevilla deberá conocer sus carteles. Hasta entonces, la palabra del torero sigue siendo la llave que puede alterar —o no— el guion de una temporada que comienza con la Maestranza en vilo.









