La novillada celebrada en la Plaza La Luz, séptimo festejo de la feria, dejó un balance contrastado: el triunfo de Jairo López con dos orejas, la grave cornada sufrida por Andrés Origel y un novillo de Miriam Cabas devuelto a corrales, cuyo mayor obstáculo volvió a ser el uso de la espada. Se lidiaron novillos de Santa Cruz de Xarama, con presencia, pero en su mayoría con sentido y dificultades.
El festejo se vio condicionado desde el inicio. Andrés Origel abrió la tarde con Camaleón (No. 3, 437 kg), al que recibió de rodillas y con el que mostró firmeza por el lado derecho, mientras que por el izquierdo el novillo presentó asperezas. En un momento de exposición, Origel sufrió una cornada limpia y de consideración en la pierna derecha, siendo trasladado al hospital. Jairo López se hizo cargo de despachar a ese novillo, en una intervención breve.
Con Zamorano (No. 5, 441 kg), López recibió también de rodillas y asumió la responsabilidad de cubrir el segundo tercio. El astado tuvo peligro y le propinó un fuerte susto al novillero. Tras un pinchazo y estocada, logró cortar una oreja, en una faena más valiente que redonda, pero sostenida por su actitud.

Miriam Cabas enfrentó en tercer lugar a Ciruelo (No. 11, 376 kg), un novillo colaborador dentro de su condición, al que toreó con pasajes estimables, sobre todo por el izquierdo. Sin embargo, la faena no terminó de tomar estructura ni de romper, y los reiterados fallos con la espada derivaron en tres avisos.

El cuarto, Ilustrado (No. 1, 385 kg), correspondía originalmente a Origel, pero fue lidiado por Jairo López, quien volvió a cubrir banderillas y brindó su actuación. Inició por derechazos, logrando conectar con el tendido pese a las limitaciones del astado. Cerró con una estocada efectiva que le valió una oreja, consolidando su condición de triunfador.

Cabas volvió a escena con Azafranero (No. 6, 463 kg), en una faena de corte derechista que comenzó con interés, pero que fue perdiendo intensidad. De nuevo, el acero impidió que su labor tuviera reflejo en el marcador. En el sexto, Florista(No. 4, 435 kg), mostró disposición, naturales que llegaron al tendido y una actitud de entrega, aunque sin lograr una definición contundente con la espada.

El resultado final refleja una tarde de esfuerzos, valor y contrastes: Jairo López salió fortalecido por su determinación y eficacia; Andrés Origel dejó constancia de su entrega pese al infortunio; y Miriam Cabas evidenció voluntad y pasajes de calidad, pero también carencias que deberá corregir para que su trabajo encuentre mayor recompensa.








