La Plaza de Toros Jorge “El Ranchero” Aguilar registró un lleno de “Agotado el boletaje” en la corrida nocturna de carnaval, en una jornada que confirmó dos certezas: el momento de oportunidad que vive Tlaxcala y la respuesta puntual de una afición que no falla cuando se le convoca con seriedad.
La empresa Redondeles, representada por Alejandro Peláez, debutó en la capital tlaxcalteca apostando por un cartel con tono internacional y cercano a las combinaciones que tradicionalmente despertaban interés en la capital del país. La plaza lució colmada desde temprano, con ambiente de expectación y público dispuesto a ocupar el sitio que hoy encuentra en Tlaxcala un nuevo punto de encuentro.
Se lidiaron seis toros de José María Arturo Huerta, correctos en presentación y cumplidores en varas, aunque en términos generales faltos de fondo y entrega. Destacó el sexto, “Acorazado”, por su transmisión y nobleza; el tercero, “Redentor”, fue premiado con arrastre lento.
En lo artístico, Marco Pérez fue el triunfador al cortar dos orejas del sexto, tras una faena de mayor ajuste y determinación, culminada con estocada contraria después de pinchazo. En su primero había mostrado disposición ante un ejemplar complejo y de escasa entrega. Las dos orejas fueron concedidas entre división de opiniones.

Diego Silveti dejó los pasajes de mayor poso estético de la noche, especialmente con el capote en su primero, “Silencioso”, al que recibió con lances a pies juntos que encontraron eco en el tendido. Con la muleta mostró asiento y concepto, aunque el toro se desfondó pronto. Escuchó ovación en su lote.

Octavio García “El Payo” enfrentó un lote sin opciones claras. El primero embistió sin entrega y por dentro; el cuarto, áspero y deslucido. El queretano resolvió con oficio y fue ovacionado.

Al término del paseíllo se guardó un minuto de aplausos en memoria del arquitecto Mario del Olmo. Hubo brindis en su honor y momentos de emoción compartida con su familia en el ruedo.
En el capítulo de las cuadrillas, saludaron Gerardo Angelino y Ángel González —quien fue atendido tras una caída al clavar un par—, además del aspirante Sebastián Soriano, que dejó constancia de su disposición.
Más allá del resultado artístico, la noche deja un mensaje claro: Tlaxcala tiene afición, tiene plaza y ahora suma una empresa que entiende el momento. El lleno total no fue una casualidad, sino la fotografía de una plaza que, cuando se le propone con criterio, responde ocupando cada localidad.








