El cuarto encierro de San Fermín 2026 quedará grabado como uno de los más intensos y emocionantes de la presente edición. Con una duración de dos minutos y 32 segundos, la carrera se convirtió en la más larga celebrada hasta el momento, aunque lejos de traducirse en un recorrido pausado, ofreció un ritmo vertiginoso desde el primer metro, con los toros encabezando la manada prácticamente durante todo el trayecto y dejando escenas de auténtico pánico, especialmente en la emblemática curva de Mercaderes.
Desde el lanzamiento del cohete, la manada salió compacta y con gran velocidad, obligando a los corredores a extremar precauciones para encontrar un espacio seguro. A diferencia de otros encierros en los que los cabestros consiguen controlar el grupo, en esta ocasión fueron los propios toros quienes asumieron el liderazgo, incrementando notablemente el riesgo a lo largo del recorrido.

Uno de los momentos más delicados se vivió al llegar a la curva de Mercaderes, uno de los puntos más temidos de los encierros pamploneses. La velocidad con la que entró la manada provocó momentos de incertidumbre entre los mozos, generando caídas, atropellos y escenas de tensión que mantuvieron en vilo tanto a los miles de asistentes como a quienes seguían la carrera desde distintos puntos del mundo.
A pesar de la intensidad del recorrido, los toros mantuvieron un comportamiento firme y continuo, sin perder demasiado la formación, lo que permitió que el encierro siguiera avanzando hacia la Plaza de Toros de Pamplona sin interrupciones mayores. Sin embargo, la exigencia física para los corredores fue máxima debido al elevado ritmo impuesto durante toda la carrera.

La duración del encierro, la más extensa de los cuatro celebrados hasta ahora en las fiestas de 2026, respondió más a las circunstancias del recorrido y a la constante presión ejercida por los astados que a una disminución de la velocidad. De hecho, el recorrido estuvo marcado por la intensidad, los cambios de ritmo y la cercanía permanente entre corredores y toros, factores que elevaron considerablemente el nivel de dificultad.

Con este cuarto encierro, San Fermín 2026 continúa ofreciendo carreras de enorme exigencia y emoción, consolidando una edición caracterizada por la velocidad de las manadas y el elevado nivel de riesgo para los participantes. Cada mañana, Pamplona vuelve a demostrar por qué sus encierros siguen siendo uno de los acontecimientos más espectaculares y desafiantes de la tauromaquia mundial, donde el valor, la tradición y la adrenalina se encuentran durante poco más de dos minutos que parecen una eternidad para quienes corren delante de los toros.








